Juventudes de cuatro países culminaron en Chile la Ruta del Voluntariado 2026 de la Alianza del Pacífico con la ejecución de IDER-UFRO
Veinte jóvenes de Chile, Colombia, México y Perú completaron dos semanas de trabajo junto a comunidades locales, en un proceso que cerró con la Cumbre del Voluntariado en el Congreso Nacional. El IDER-UFRO estuvo a cargo de la gestión y ejecución del proyecto. Comenzó con las banderas de cuatro países en una misma fotografía y finalizó en el Salón de Honor del Congreso Nacional. Entre ambos momentos, veinte jóvenes de Chile, Colombia, México y Perú desarrollaron dos semanas de trabajo directo con comunidades locales, en el marco del Programa de Voluntariado Juvenil de la Alianza del Pacífico. La jornada de bienvenida se realizó en dependencias del Ministerio de Relaciones Exteriores, tras dos meses de formación virtual compartida a distancia. El proyecto, denominado “Ruta del Voluntariado 2026: Juventudes, Territorios y Comunidad”, fue diseñado por el Instituto Nacional de la Juventud y estuvo orientado a promover la integración regional, el intercambio cultural y el desarrollo sostenible a través de la participación activa de jóvenes de los cuatro países miembros. La iniciativa reunió a cinco participantes por país, de entre 18 y 29 años, y se inscribió en el Año Internacional del Voluntariado para el Desarrollo Sostenible, declarado por Naciones Unidas. Tres formas de trabajo en terreno La fase presencial combinó acciones de voluntariado definidas junto a actores locales, encuentros con organizaciones sociales del territorio y espacios culturales de intercambio. Las actividades abarcaron fortalecimiento comunitario, apoyo a iniciativas sociales y ambientales, y recuperación de espacios de uso colectivo. La metodología no partió de un diseño cerrado aplicado en cada territorio, sino de un proceso en el que las acciones se definieron junto a las organizaciones locales que recibieron a las y los voluntarios. Ese enfoque reconoció a las comunidades como contrapartes y no como destinatarias de una intervención externa, en línea con la definición del voluntariado como experiencia de doble vía que transforma tanto a quienes participan como a los territorios que los acogen. El proceso culminó en la Cumbre del Voluntariado 2026, realizada en el Salón de Honor del Congreso Nacional en Valparaíso, donde se recogieron los aprendizajes de la Ruta del Voluntariado. La experiencia de las y los veinte jóvenes permitió incorporar sus perspectivas territoriales e interculturales a la conversación sobre el fortalecimiento del voluntariado en Chile, en un encuentro que reunió a 250 personas voluntarias y representantes de la sociedad civil, la academia, el sector privado, el sector público y organismos internacionales. La jornada concluyó con la firma del Compromiso de Valparaíso por el Voluntariado, suscrito por el INJUV, la Mesa Nacional de Voluntariado y la Comisión Interparlamentaria de Seguimiento de la Alianza del Pacífico. El aporte del IDER-UFRO El Instituto de Desarrollo Local y Regional de la Universidad de La Frontera participó en la gestión y ejecución del proyecto, coordinando los aspectos administrativos, logísticos y de adquisición de bienes y servicios que hicieron posible su implementación en terreno. Es el trabajo que permitió que veinte jóvenes de cuatro países se desplazaran, se alojaran y desarrollaran actividades comunitarias durante dos semanas de manera coordinada. De la jornada de bienvenida participó el director del instituto, Camilo Rosas Flores, quien destacó el valor de una iniciativa que sitúa a las juventudes en el centro de los procesos de desarrollo local. “Este programa parte de una convicción que compartimos: que las juventudes no son destinatarias pasivas de las políticas públicas, sino protagonistas de los procesos de desarrollo en sus territorios. Desde el instituto llevamos 25 años trabajando con esa mirada en el ámbito local y regional, y poder aportar a que una experiencia como esta se concrete en un espacio de cooperación entre cuatro países resulta especialmente valioso. Hay mucho que estas juventudes pueden aprenderse mutuamente, porque enfrentan desafíos que cruzan las fronteras”, señaló. El proceso concluirá con la sistematización de los aprendizajes y resultados, insumo que la Alianza del Pacífico utilizará para proyectar las próximas versiones del Programa de Voluntariado Juvenil.
