“Más que una política pública perfecta, lo que nos falta como región es ponernos de acuerdo en algunos desafíos comunes y dejar de competir en áreas donde podríamos colaborar”
Sociólogo, doctor y coordinador de investigación del Instituto de Desarrollo Local y Regional de la UFRO, Patricio Padilla Navarro acaba de publicar un libro que pone sobre la mesa una pregunta que pocos se atreven a responder: ¿por qué Chile, con todo su esfuerzo en ciencia y tecnología, sigue tropezando con las mismas piedras? Con más de una década investigando el desarrollo regional desde la Universidad de La Frontera, Patricio Padilla habla con la convicción de quien lleva años estudiando algo que le apasiona y le inquieta al mismo tiempo: cómo innova Chile y, sobre todo, por qué a veces no puede hacerlo. Su libro “Lo local y lo global de la ciencia, tecnología e innovación”, publicado por la editorial Ariadna con el apoyo de la Facultad de Ciencias Sociales y Humanidades de la UFRO, es el resultado de años de investigación, trabajo de campo y una mirada crítica que no esquiva los errores propios. Con casos concretos de la región y un lenguaje accesible, el libro invita a estudiantes, tomadores de decisiones y ciudadanos curiosos a entender por qué la colaboración —y no solo el presupuesto— es la verdadera clave del desarrollo científico en los territorios. ¿Qué te motivó a escribir este libro? El libro nace de la necesidad de mostrar la caja de herramientas que tenemos como instituto para analizar la ciencia y la tecnología en dos escalas muy distintas: lo que pasa en nuestros territorios —en la Araucanía, en las regiones de Chile— y lo que ocurre a nivel mundial, en esos grandes intercambios de conocimiento entre países. Son estudios muy diversos, pero todos apuntan a la misma pregunta: ¿cómo se genera y se gestiona el conocimiento en Chile? El libro habla de fragilidades en el diseño institucional chileno. ¿Cuáles son? Chile invierte apenas el 0,4% de su PIB en investigación y desarrollo, y eso es bastante conocido. Pero el libro va más allá: el problema no es solo el dinero. Aunque Chile ha construido infraestructura, financiado becas y centros de investigación, hay algo más profundo que falla: la dificultad de ponerse de acuerdo. Las universidades, el sector público, las empresas y la sociedad civil no logran articularse en torno a metas comunes. En la Araucanía esto se siente con fuerza, porque somos una de las regiones más pobres del país y, paradójicamente, contamos con muy buenas universidades. Analizas proyectos que fueron declarados exitosos y luego los “interrogas”. ¿Qué encontraste? Me pareció honesto hacer eso. Si las instituciones declaraban que ciertos proyectos FONDEF o CORFO en la Araucanía habían sido un éxito, yo quería ver qué había pasado cinco años después con sus protagonistas. Lo que encontré es que el éxito inicial muchas veces no se sostuvo: hubo problemas de diseño, dificultades para escalar y obstáculos institucionales. También analicé los observatorios de turismo que Chile financió hace más de una década y que terminaron clausurados por malos resultados. Una autocrítica que Padilla considera tan valiosa como los aciertos, y que decidió no ocultar. ¿Está siendo invisibilizada la Araucanía en el ecosistema de innovación nacional? Han habido avances. Desde el primer gobierno de Piñera se empezaron a crear seremías de ciencia y tecnología a nivel regional, y hoy contamos con estrategias regionales en CTI que antes no existían. Pero los avances institucionales no siempre se traducen en resultados concretos. Lo que sigue faltando es que las universidades de la región —la UFRO, la UCT, la Mayor, la Autónoma— dejen de competir en todo y comiencen a colaborar en objetivos compartidos. Somos una región que puede hacer mucho más si trabajamos juntos. ¿Cuál es la deuda más grande de Chile en materia de innovación? Es una respuesta más sociológica que técnica: nos cuesta reconocernos mutuamente. La carrera académica en Chile es muy individualista, incluso al interior de las propias universidades nos vemos obligados a competir. Creo que, si algo ha fallado, es que no hemos logrado construir los lazos de confianza necesarios para abordar desafíos comunes. Y eso no lo soluciona ninguna política pública por sí sola. Lo tiene que resolver la gente. ¿Qué mensaje les deja este libro a sus lectores? La invitación es a leerlo, comentarlo y discutirlo. El libro está disponible de forma gratuita en la Editorial Ariadna, en línea con el espíritu de la UFRO de facilitar el acceso al conocimiento. Espero que sea útil para estudiantes universitarios, para quienes trabajan en municipalidades o gobiernos regionales, y también para cualquier persona que quiera entender mejor cómo funciona —y cómo podría funcionar mejor— la ciencia y la tecnología en Chile. Descarga el libro de forma gratuita aquí


